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Libros que he leído o quiero leer

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Los legados de la historia evolutiva


Esto es una transcripción del inicio del capítulo 9 del libro ¿Por qué enfermamos? de Randolph M. Nesse y George. C. Williams, que a pesar de lo que pueda parecer por el título es sobre biología evolutiva (o medicina evolutiva) o porqué, a pesar de lo que piensen los defensores del diseño inteligente, estamos tan mal diseñados (exagero). Este fragmento podría titularse ¿Por qué nos atragantamos?

¡El pasado! ¡El pasado! ¡El pasado!
El pasado: ¡la insondable y oscura retrospectiva!

El abismo rebosante: ¡los durmientes y las sombras!
El pasado: ¡la infinita grandeza del pasado!
Pues, al fin y al cabo, ¿qué otra cosa es el presente, sino una excrecencia del pasado?

WALT WHITMAN, «Pasaje a la India»

Phil, el desafortunado «hombre del tiempo» de la televisión que se ve condenado a vivir una y otra vez el mismo día en la película Atrapado en el tiempo, entra en un restaurante justo en el momento en el que un comensal empieza a atragantarse con un trozo de comida. Phil, que ya ha contemplado esta misma escena muchas veces, se coloca tranquilamente detrás del glotón, le pasa los brazos alrededor de la parte superior del abdomen y, de golpe, aprieta con fuerza. El alimento es expulsado de la tráquea del comensal, y éste puede respirar de nuevo: Phil y la maniobra de Heimlich le han salvado la vida.
Aproximadamente una persona de cada cien muere cada año por atragantamiento. Aunque este índice de mortalidad es pequeño en comparación con el de los accidentes de automóvil, el atragantamiento ha sido una causa de muerte constante no sólo a lo largo de toda la evolución humana, sino también en la de todos los vertebrados, ya que todos compartimos el mismo defecto de diseño: nuestra boca queda por debajo y por delante de nuestra nariz, pero nuestro esófago, por donde circula el alimento, queda por detrás de la tráquea, que lleva el aire hasta el pecho, de modo que ambos conductos deben cruzarse en la garganta. Si un alimento bloquea esta intersección, el aire no puede llegar a los pulmones. Cuando tragamos, un mecanismo reflejo obtura la abertura de la tráquea, de modo que los alimentos no pueden penetrar en ella. Por, desgracia, ningún mecanismo real es perfecto. A veces el reflejo vacila, y «algo baja por el tubo equivocado». Para esta contingencia contamos con una defensa: el reflejo de atragantamiento, una pauta exactamente coordinada de contracciones musculares y constricción traqueal que crea un estallido de aire exhalado para expulsar a la fuerza el alimento que ha tomado la dirección equivocada. Si este mecanismo de seguridad falla y el mecanismo que bloquea la tráquea no es desalojado, moriremos (a menos, por supuesto, de que casualmente Phil o alguien como él se encuentre cerca).

Pero ¿para qué necesitarnos estos mecanismos protectores de control del tráfico y un reflejo de atragantamiento de seguridad? Sería mucho más fácil y seguro que el conducto del aire y el del alimento estuvieran completamente separados. ¿Qué razón funcional hay para que exista esa encrucijada? La respuesta es sencilla: ninguna en absoluto. La explicación es histórica, no funcional. Todos los vertebrados, desde los peces hasta los mamíferos, cargan con la intersección de los dos pasajes. Otros grupos animales, como los insectos y los moluscos, cuentan con una solución más atinada: la completa separación de los aparatos respiratorio y digestivo.

Nuestro problema de tráfico entre el aire y el alimento tuvo su inicio con un remoto antepasado, un diminuto animal semejante a un gusano que se alimentaba de microorganismos que filtraba del agua a través de una región, situada detrás de su boca, que actuaba como criba. Este animal era demasiado pequeño para necesitar un aparato respiratorio. La difusión pasiva de gases disueltos entre sus partes internas y el agua circundante satisfacía fácilmente sus necesidades respiratorias. Más tarde, cuando alcanzó un tamaño mayor, la difusión pasiva resultó inadecuada, y desarrolló un aparato respiratorio.

Si la evolución procediera poniendo en práctica planes racionales, el nuevo aparato respiratorio habría sido exactamente eso: un nuevo sistema diseñado desde cero. Pero la evolución carece de planificación racional: procede siempre limitándose a modificar ligeramente lo que ya tiene. La criba de alimentos situada en la parte delantera del aparato digestivo exponía ya una gran zona superficial a la corriente. Sin ninguna modificación especial, actuaba ya como un conjunto de branquias, proporcionando una gran parte de los intercambios gaseosos necesarios entre los tejidos internos y el entorno. Una serie de lentas modificaciones de esta criba de alimentos proporcionaron una capacidad respiratoria adicional. A lo largo de todo el período evolutivo se fueron acumulando poco a poco diversas y raras mutaciones de menor importancia, que lo hicieron ligeramente más eficaz para la respiración. Así, parte de nuestro aparato digestivo se reconvirtió para servir a una nueva función —la respiración—, y no había modo de prever que posteriormente aquello causaría un gran trastorno en el restaurante de Pensilvania de Atrapado en el tiempo. Hoy, todavía podemos ver nuestra etapa evolutiva correspondiente al gusano cribador de alimentos en los parientes invertebrados más cercanos de los vertebrados modernos, que han unido los conductos respiratorio y digestivo, tal como se muestra en la figura 9.1.

Flujo de agua y filtrado branquial en un tunicado larval

FIGURA 9.1. Diagrama de los pasos respiratorio y digestivo de un tunicado larval y del extinto antecesor de todos los vertebrados; sección horizontal desde la parte delantera del cuerpo.

Mucho después, la evolución de la respiración de aire provocó otros cambios evolutivos que ahora tenemos ocasión de lamentar. Cuando una parte de la región respiratoria fue modificada para formar un pulmón, se bifurcó el extremo inferior del esófago, que llevaba al estómago. Se desarrollaron aberturas accesorias para respirar aire en la superficie del agua, lógicamente a partir de los órganos olfatorios de los que ya se disponía (fosas nasales) en la parte superior del hocico, no en el mentón o en la garganta. Así, el pasaje del aire se abría por encima de la boca, y llevaba a la parte delantera del tracto digestivo.

Luego, el aire pasaba hacia atrás a través de la boca y la laringe, hasta donde se bifurcaba la tráquea, y continuaba por este conducto hasta los pulmones. Ésa es la fase dipnea de nuestra evolución (correspondiente a los dipnoos, o peces pulmonados) (véase la figura 9.2).

Fase dipnea peces pulmonados

FIGURA 9.2. La fase dipnea de la evolución de los aparatos respiratorio y digestivo de los vertebrados superiores; sección vertical desde un lado del plano medio. Las líneas punteadas muestran el posterior desplazamiento de la conexión con las fosas nasales a la encrucijada de la garganta, tal como se halla en los mamíferos.

La evolución posterior desplazó la conexión desde las fosas nasales hacia atrás, en la garganta, de modo que el pasaje del aire quedara lo más separado posible del aparato digestivo sin rediseñar la estructura de la garganta y la cabeza. Así, un largo pasaje que tenía una doble función fue poco a poco reducido, hasta que sólo quedó la encrucijada, aunque a nosotros y a todos los vertebrados superiores ésta «se nos siga atragantando». Los vertebrados poseen la nada envidiable capacidad de asfixiarse con sus propios alimentos. En 1859, Darwin señaló lo difícil que resulta, desde una perspectiva puramente funcional…

[…] comprender el extraño hecho de que cualquier partícula de comida y de bebida que traguemos tenga que pasar por encima del orificio de la tráquea, con el riesgo de precipitarse en los pulmones, a pesar del bello dispositivo con el que se cierra la glotis.

En realidad, nuestra situación es peor que la de los otros mamíferos, ya que el control del tráfico de nuestra garganta se ve aún más comprometido por las modificaciones que facilitan el habla. ¿Ha visto alguna vez beber a un caballo? Mete la boca en el agua, y bebe sin interrumpir su respiración. Puede hacerlo porque la abertura de su región nasal se puede alinear de manera precisa con la abertura de la tráquea. El pasaje respiratorio forma una especie de puente a través del pasaje digestivo, de modo que, cuando el caballo traga, puede utilizar el espacio situado a izquierda y derecha del puente.

Por desgracia para nosotros, nuestra abertura traqueal se ha deslizado aún más atrás hacia la garganta, de modo que ya no es posible establecer un puente. Al menos en el caso de los adultos; los bebés, en cambio, durante sus primeros meses de vida pueden tragar líquidos y respirar al mismo tiempo, al igual que muchos otros mamíferos. Sin embargo, en el momento en el que inician el balbuceo que precede al habla humana ya no pueden seguir bebiendo como los caballos. La capacidad humana para atragantarse constituye el antiguo legado de una mala adaptación, agravado por una solución de compromiso muy posterior.

El libro lo compró mi padre en una tienda de “todo a 1 euro” donde suelen tener restos de editoriales. Me lo regaló y supuso una grata sorpresa pues de entrada no pensé que fuera a tener mucho interés.

Buscando por ISBN no indican que esté descatalogado pero no he visto forma de comprarlo en castellano, nadie tiene stock y me da que ya no se puede conseguir. En amazon puedes leer (en ingles) las reseñas de los lectores.

Libros de desarrollo web

Hace unas semanas recibí un par de nuevos libros que compré en Amazon. A saber, Transcending CSS: The Fine Art of Web Design (Voices That Matter) de Andy Clark y Professional Web 2.0 Programming (Wrox Professional Guides) de varios autores.

Estoy encantado con el libro de Andy Clark, Transcending CSS. Para empezar tiene un diseño fantástico, visualmente es una delicia pasar sus páginas. No es un libro para aprender CSS, para eso ya hay muchos otros, luego recomiendo alguno.

Andy Clark es diseñador pero ha conjugado como nadie su forma de pensar visual con los estandares de programación web. He visto otros libros que abordan el diseño web desde el punto de vista del diseñador gráfico y aparte de poco útiles demostraban poco conocimiento de las tendencias en programación llevando a diseños difíciles de mantener y modificar y descuidando totalmente la usabilidad y la accesibilidad.

Este libro demuestra que la arquitectura de la información, la usabilidad y la accesibilidad no tienen porqué imponer restricciones a la hora de hacer sitios visualmente atractivos basándonos en las hojas de estilo. A pesar del poco tiempo del que dispongo, me resulta tan interesante, que lo estoy leyendo si problemas en cualquier rato que tengo.

En definitiva y como indica el título es un libro para ir más allá en nuestros diseños con CSS. Si ya te apañas con CSS, lo recomiendo encantado, si no, mira el que recomiendo más adelante.


Sigue leyendo

Dawkins personaje del año 2006

Bueno, ha sido en un blog de la BBC: Will and Testament, vamos, que no es la revista Time, ni ha sido elegido por votación popular, pero a mí me llama la atención. En el post se relatan los motivos (positivos y negativos) por los que se le concede esta distinción. Yo destacaría los siguientes:

  • Por haber estado este año en todas partes, con la publicación de su libro “The God Delusion”
  • Por probar que los científicos aún pueden cambiar la forma de pensar de la gente.
  • Por decir lo que piensa.
  • Por crear la Fundación Richard Dawkins para la razón y la ciencia.
  • Por hacer que la gente hable sobre los peligros del fundamentalismo religioso.

En el post también se apunta “por haber permitido a Terry Eagleton escribir la reseña más negativa jamás publicada” por el citado libro.

En un post anterior puse unas fotos del libro que aún no he tenido tiempo de leer, por lo que no puedo hablar de su calidad. Lo cierto es que ha creado bastante controversia, unos lo aman y otros lo odian. Yo, no lo niego, lo admiro profundamente. Mucha gente lo tacha de arrogante pero, que demonios, dice lo que piensa con la convicción de que transmite ideas necesarias sean o no populares. ¿Cuantos de nosotros nos moderamos en nuestros comentarios y la expresión de nuestras creencias o sentimientos por el “miedo” a las reacciones que provoquen? He leído 5 libros de Dawkins, artículos, biografias y visto algunos documentales y sólo puedo decir:

Ole tus “güevos”.

Para mí, es también personaje del año 2006.

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Lo que creemos pero no podemos demostrar

“What we believe but cannot prove” es uno de esos libros que le gustan a John Brockman (a mí también) que recopila pequeños artículos de grandes científicos y pensadores del momento (250 páginas con 109 narradores en total !!!). Muchos de ellos están relacionados con la tercera cultura, puedes verlos en edge.org (fantástica web). En este caso, lanzaron la siguiente pregunta ¿Que crees que es cierto aunque no puedas demostrarlo?

El resultado es interesante. Soy asiduo a edge.org y suelen interesarme casi todos los libros que ahí se recomiendan, me decidí a comprarlo al leer en Amazon el primer capitulo de Sir Martin Rees en que dice creer que somos el único planeta con vida inteligente en el universo. Esa era una idea que me rondaba la cabeza después de leer “The singularity is near” de Ray Kurzweil, ya explicaré porqué. Sin embargo la mayoría de gente opina lo contrario. De hecho, hay que decir que hay unos cuantos capítulos, sobretodo al principio en que te aburres porque varios autores hablan de lo mismo “Creo que existe vida en otros planetas” o “Creo que existe vida inteligente en otros planetas”, pero bueno, se puede soportar. Otra cosa a destacar es el artículo de Chris Anderson, editor jefe del prestigioso WIRED Magazine en el que hace su defensa del Diseño inteligente. Si, puedes volver atrás y releerlo pero has visto bien, su escrito comienza “El movimiento del DISEÑO INTELIGENTE ha abierto mis ojos”, dice que sabemos muy poco y que tiene derecho a ser considerado al igual que la teoría de la evolución. Sin comentarios.

¿Estamos solos en el universo? ¿Se puede rebasar la velocidad de la luz?

¿A que venía lo de estar solos el universo y el libro de Ray Kurzweil?. En The singularity is near, Ray Kurzweil nos explica (entre otras cosas) lo que el prevé que ocurrirá cuando construyamos una inteligencia artificial equiparable a la nuestra. A partir de ese momento, en que sean las inteligencias artificiales las que se rediseñen a sí mismas, su capacidad aumentará de forma dramática, todos los avances científicos y tecnológicos quedaran en sus “manos”. Es un poco heavy para resumirlo en 4 lineas pero al final del final de todo, la inteligencia inundará la galaxia o incluso el cosmos a través de toda la materia. El legado de la humanidad será el verdadero conocimiento del cosmos de sí mismo pero ya no ligado a nuestra especie. ¿Pajas mentales? Bueno es un libro muy gordo(el de Kurzweil), con muchos datos, gráficas, referencias a trabajos científicos serios y muy bien documentado, lo cierto es que es de esos libros que te hacen desear la inmortalidad para ver todo lo que está por llegar, sea lo que sea.

Pero volviendo al tema ¿Que tiene que ocurrir para que esa inteligencia se expanda a todo el cosmos? La respuesta es que pueda superarse o “sortearse” la barrera de la velocidad de la luz. Tanto en “The singularity” como en “What we believe but cannot prove” Ray argumenta sobre la posibilidad de que eso ocurra. Se basa en los trabajos de Steve Lamoreaux y Justin Torgerson, en NewScientist puedes ver un artículo publicado en 2004 sobre el tema. No soy físico y aunque lo fuera es difícil argumentar en contra. La reflexión es: si ello es posible, y hubiese habido en cualquier lugar una inteligencia levemente superior, ya habríamos tenido conocimiento de ella, por tanto, o no es posible superar la velocidad de la luz, o ninguna raza inteligente ha sido capaz de construir una inteligencia superior a la nuestra. Como dijo Carl Sagan:

“A veces creo que hay vida en otros planetas, y a veces creo que no. En cualquiera de los dos casos la conclusión es asombrosa.”

Concretamente, tanto el capítulo de Martin Rees como el de Ray Kurzweil se pueden leer en inglés en la pagina de Amazon haciendo clic en la portada del libro.

Algunos capítulos más

Philip W. Anderson, nobel de Física en 1977 habla de la inutilidad de la teoría de cuerdas.

Maria Spiropulu, física experimental en el CERN, que defiende como nadie el escepticismo y el método científico, cree que serán capaces en el laboratorio de segmentar el espacio-tiempo de forma tan precisa que la gravedad será estudiada y comprendida en un entorno controlado y que la física de partículas gravitacionales será un campo reconocido. Cuando te paras a pensar en las implicaciones que tendría el control de la gravedad te parece tan increíble que salta ese pensamiento negativo de “demasiado bonito para ser verdad”.

Todd E. Feinberg, catedrático de neurología clínica y psiquiatría, cree que “la raza humana nunca llegará a decidir [¿admitir?] que un ordenador avanzado posee conciencia”.

Ian Wilmut, lider del equipo que en 1996 clonó a la oveja Dolly, cree que “es posible cambiar las células adultas de un fenotipo a otro”, esto implicaría que cualquier célula de un tejido podría ser transformada en una de otro distinto, por lo que no sería necesario (o eso deduzco yo) recurrir a las células madre.

En fin, hay personajes de todos los campos -no todos son científicos estrictos- que pueden aportarnos especulaciones y destellos de todos los grandes avances y nuevas concepciones del mundo que podrían llegar en las próximas décadas

¿Un libro para soñar?

Se me hace difícil recomendar libros porque yo soy un tipo especial de lector. Me puedo pasar horas (bueno no tanto) con un artículo de 2 páginas ensoñando acerca de todas las maravillosas posibilidades que se derivan de las ideas expresadas, mientras quizá otra persona se aburriría. En cualquier caso, tanto si eres de los que se recrean en fantasías sobre el futuro como si te quedas con lo que lees, es un libro ameno ya que puedes leer al ritmo que desees y en el orden que te apetezca seleccionando las ideas que te vayan pareciendo más interesantes. Como puedes suponer el libro está en inglés y no está traducido, aquí es donde nos queda lamentarnos por no haber aprovechado mejor las clases de idiomas, pero para los que su nivel se lo permita es una buena adquisición.

La pata del pollo va con el pollo, y se necesita una pala para limpiar el gallinero

Creo que no debo ser el único al que le ocurren estas cosas. Estoy por ejemplo en el salón viendo la tele. De repente se me ocurre algo que quiero hacer o ir a buscar. Es algo importante y me dirijo a la habitación (o la cocina o donde sea), casi por inercia, pero cuando llego, he olvidado que es lo que quería. Vacilo unos segundos…bueno, no sería tan importante, me volveré al comedor. Eh, no, un momento. No recuerdo a qué venía pero sí que la idea me entusiasmaba, veamos si consigo acordarme de lo que era. Me quedo unos instantes rememorando en que pensaba en el momento de la feliz idea hasta que de repente digo ¡tate, venía a por esto! Disminuye la ansiedad y me vuelvo satisfecho al salón. Sigo viendo la tele. Ruido mental de fondo: ¿y eso era lo que hace un momento me parecía tan importante? Continuo viendo la tele hasta que de repente: Canastos (por ser fino y tal), lo que de verdad se me había ocurrido e iba a buscar era otra cosa.

Me ha ocurrido más de una vez y cuando llego al momento gotcha alucino de como he elaborado de repente una acción que justificara el interés que había sentido en los momentos previos.



¿A que viene este delirio surrealista? Bueno, aunque no es lo mismo, lo que viene a continuación es más interesante. Es un extracto del fantástico libro “La tabla rasa” de Steven Pinker:




Una de las demostraciones más espectaculares de la ilusión del yo unificado es la de los neurocientíficos Michael Gazzaniga y Roger Sperry, que demostraron que cuando los cirujanos cortan el cuerpo calloso que une los hemisferios cerebrales, literalmente parten el yo en dos, y cada hemisferio puede actuar libremente, sin el consejo ni el consentimiento del otro. Y lo que es aún más desconcertante, el hemisferio izquierdo teje constantemente una explicación coherente pero falsa de la conducta escogida sin que lo sepa el derecho. Por ejemplo, si el que realiza el experimento lanza la señal “Andar” al hemisferio derecho (manteniendo la señal en la parte del campo visual que sólo el hemisferio derecho puede ver), la persona cumplirá la orden y empezará a andar para salir de la habitación. Pero cuando a la persona (concretamente al hemisferio izquierdo de la persona) se le pregunta por qué se levantó, dirá, con toda sinceridad: “Para tomar una Coca-Cola”, y no “Pues no lo sé” o “Simplemente me entraron ganas de hacerlo” o “Llevan años haciéndome pruebas desde que me operaron, y a veces hacen que haga cosas pero no sé exactamente qué es lo que me pidieron”. Asimismo, si al hemisferio izquierdo del paciente se le muestra un pollo, y al derecho se le muestra un paisaje nevado, y ambos hemisferios han de escoger una imagen que se corresponda con lo que ven (cada uno utilizando una mano diferente), el hemisferio izquierdo elige una pata de pollo (correctamente), y el derecho, una pala (también correctamente). Pero cuando al hemisferio izquierdo se le pregunta por qué la persona en su conjunto tomó esas decisiones, dice alegremente: “Pues muy sencillo. La pata del pollo va con el pollo, y se necesita una pala para limpiar el gallinero”.

Lo espeluznante es que no tenemos razones para pensar que el generador de tonterías del hemisferio izquierdo del paciente se comporte en modo alguno de forma distinta a los nuestros cuando nosotros interpretamos las inclinaciones que emanan del resto de nuestro cerebro. La mente consciente -el yo o el alma- es un creador y manipulador de opinión, no el comandante en jefe.




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Estaba descatalogado y lo encontré

Había leído sobre este libro en “El capellán del Diablo” de Richard Dawkins pero no lo encontraba. Parece ser que por estar descatalogado. En Amazon lo vendían usado y lo encontré nuevo por 0.01 libras en Amazon.co.uk. Bueno en realidad era un reseller llamado fairandfast y aunque un precio tan barato me hacía desconfiar pensé que en el peor de los casos no perdía mucho. Pues la cosa tuvo final feliz, por 0.01 libras más 3,94 de envío, el libro llegó rápido y en buenas condiciones. Es una recopilación de 34 artículos sobre ciencia, orígenes, evolución, mente, cosmos y futuro, elaborados por gente como Richard Dawkins, Gould o Daniel Dennett.

Superstición

Después de conversar sobre las supersticiones relacionadas con la religión, mi amigo Fabián, desde Chile me envía 2 imágenes extraídas de un libro llamado “Infinitas gracias: Contemporary Mexican Votive Painting” (Grácias a la corrección de Fabian). El libro es una recopilación de graffitis mexicanos en los que la gente da las gracias al Señor o a la Virgen por las cosas más pintorescas.


Vive lo bastante para vivir para siempre

Reseña del libro “Fantastic Voyage: Live long enough to live forever” de Ray Kurzweil y Terry Grossman.

Ray Kurzweil

Ray Kurzweil es un descado inventor, pensador y futurista con varios libros y premios en su haber. Puedes visitar una de sus páginas en kurzweilai.net. Hace bastantes años se hizo famoso por un libro llamado “La era de las máquinas inteligentes” en el que hacia varias predicciones sobre la evolución que seguirían los ordenadores. Los años fueron confirmando muchas de sus “profecías”. Varios años más tarde editó una especie de continuación llamada “La era de las máquinas espirituales” en la que basándose en la ley de aceleración de resultados y en las investigaciones en curso, modela un paisaje de un futuro en que las inteligencias artificiales habrán superado a la nuestra y en el que se diluirá la frontera entre lo biológico y lo artificial.

Ray Kurzweil

Fantastic Voyage es un libro relacionado con la extensión de la vida y su calidad, con la genética y con la nanotecnología. También con el transhumanismo y la nutrigenómica. Realmente nunca habia sentido más que un leve interés por estos temas pero cuando me topé con el libro y vi de quien era sentí el gusanillo. Como dice Michael Shermer en un artículo de “Scientific American” cuando Kurzweil habla la gente escucha, aunque Shermer, al que también admiro aporta el punto de vista esceptico.

El planteamiento del libro es el siguiente: Según Kurzweil, en las próximas décadas, los avances en medicina, genética y finalmente la nanotecnología y la inteligencia artificial permitirán a los humanos vivir cientos de años con una salud aceptable. Asocia estos avances a la idea de “puentes” (bridges) que nos permitirán pasar de uno a otro, es decir, los avances en medicina y genética serian el segundo puente, que nos permitirá vivir los años suficientes para llegar al tercero, la natecnología, donde se dibuja un paisaje en que los humanos acarreamos miríadas de nanobots que reparan nuestro ADN, nuestros tejidos, etc., con lo que nuestro tiempo de vida se podría contar en cientos de años. Lo que no cuenta es quienes tendrían acceso real a esas posibilidades, aunque como siempre, he de suponer que todo será cuestión de dinero.

En realidad el segundo y tercer puente no son más que pinceladas esbozadas a lo largo de los distintos capítulos. De lo que trata el libro es de cómo recorrer el primer puente. Y ese primer puente es la alimentación, la forma de vida y la suplementación de vitaminas y minerales necesarios para envejecer con la suficiente salud como para beneficiarnos de las ventajas del segundo puente en el que podrán curarse enfermedades como el cancer, el alzheimer, etc.

Antes de nada, decir que a pesar de las críticas que puedan hacerse al libro, después de leerlo ha cambiado mi forma de alimentarme, porque ha cambiado la visión que tengo ahora de la importancia del tipo de alimentos que ingerimos, los que evitamos, el ejercicio, etc. Supongo que no es un libro que se pueda recomendar a cualquiera, salvando el hecho de que no creo que se traduzca al castellano, es además un libro que ahonda en los temas que trata, por ejemplo, al hablar de las grasas, habla de la estructura molecular de los ácidos grasos saturados e insaturados, etc.

El libro tiene una web en la que también se enlaza a otra en que los autores aprovechan para vender sus suplementos, la verdad es que deben de estar sacándole provecho al libro.

El mundo y sus demonios

Contact

Soy uno más de los muchos que quedaron atrapados por la serie Cosmos allá por los ochenta. Antes conocía a Carl Sagan por su libro “La conexión cósmica”, que formaba parte de una colección de temas ovni y paranormales (¡!). Sí, aunque parezca extraño, probablemente “Carlos Jesús” también leía a Carl Sagan junto a libros como “El retorno de los brujos” o “El enigmático conde de Sant Germain”.

Desde siempre me fascinaron la fantasía y la ciencia ficción y aunque de pequeño no era muy buen estudiante me volvía tonto pensando sobre el concepto de “infinito”, los dinosaurios, la inmensidad del espacio, el origen de la vida, los extraterrestres, el triángulo de las bermudas o como supo la vecina del noveno que le paré el ascensor dejándola “colgada” entre dos pisos. ¿tan evidente era?

…y Carl Sagan encendió la vela

Mi atracción por lo desconocido me hacía navegar entre dos aguas y fue finalmente el libro “El mundo y sus demonios” el que marcó un antes y un después definitivo. No sólo me hizo completamente escéptico, consiguió transmitirme su entusiasmo por la ciencia y el respeto que mostraba hacia aquellos que creían de forma sincera en todo lo que él se esforzaba por disipar. Es fácil encontrar montones de páginas escépticas en las que se ridiculiza a cualquiera por el simple hecho de creer en Dios, el horóscopo o los extraterrestres. Una cosa son los charlatanes que se aprovechan de la credulidad de las personas y a los cuales hay denunciar y combatir y otra, esas personas que buscan respuestas a muchas preguntas. Creyentes y no creyentes pecamos de orgullo intelectual. ¿Cómo pretendemos acabar con el analfabetismo científico ridiculizando a los que como el bueno de Fox Mulder “quieren creer”? ¿No será mejor tender una mano ofreciendo una visión racional de todo aquello que nos confunde? Sé que es mucha la gente que no sólo no tiene remedio sino que son casos casi clínicos de credulidad absoluta, pero se trata tan solo de no ahuyentar a aquellos que están dispuestos a evaluar las alternativas. Me adhiero al sentir de Mario Bohoslavsky en el manifiesto “Por qué somos escépticos” de la “ARP- Sociedad para el avance del pensamiento crítico”:

No creas que para acercarte a nosotros debes estar de acuerdo en todo: basta con que estés de acuerdo en que lo mejor, ante una afirmación extraordinaria, es sopesarla con cuidado antes de darla por cierta.

Carl Sagan revisited

No hace mucho compré la serie Cosmos en DVD. Hacía mucho tiempo que no la veía pues ya había perdido algunos de los capítulos que tenía grabados y en video me daba como pereza. A pesar de los años que han pasado sigue teniendo el encanto de haber sido la primera en proporcionar de forma amena una perspectiva de nuestra existencia y de la evolución que ha experimentado el cosmos desde el inicio del universo hasta nuestra aparición, la de la “materia estelar que ha cobrado conciencia de sí misma”.
Después de ver la serie me pregunto por qué no conseguían cautivarme los libros de historia o de física en el colegio. ¿Por qué me preguntaba yo de qué iban a servirme las leyes de Kepler cuando fuera mayor y después de ver un capítulo siento una profunda admiración por él y aprecio lo importantes que han sido los esfuerzos de muchos grandes hombres para explicar el mundo en que vivimos? Me abstraigo pensando en el largo camino que ha recorrido nuestra especie y de lo valiosa que es la vida en el planeta, de lo importante que es conservarla y lo necesario que es nuestro compromiso para solucionar las actitudes destructivas de nuestra especie, la futilidad de las guerras o el lastre de los fanatismos religiosos para avanzar hacia un mundo más habitable. Me pregunto cómo una sociedad como la estadounidense se está volviendo retrograda, cómo es posible que la idea del Diseño Inteligente tenga tantos apoyos a todos los niveles.

Carl Sagan no era el único, en absoluto, ni fue el primero en sentir tal pasión por la ciencia; que al fin y al cabo era pasión por comprender la vida y el universo, pero sí fue uno de los personajes que más y mejor han luchado por sacarnos del oscurantismo y analfabetismo científico como medio para mejorar nuestra sociedad y caminar hacia un futuro mejor.

Ahora leo sobre la tercera cultura, leo a Richard Dawkins, Steven pinker, Jay Gould, Ray Kurzweil, etc…pero en mi caso fue Carl Sagan el que me abrió el camino, por eso animo a aquellos que tienen dudas al leer “El mundo y sus demonios”. Conocer la verdad siempre es mejor que vivir en la ignorancia o aún peor, en la mentira. Yo, como Neo, elegí la pastilla roja.

Todo lo que realmente necesito saber lo aprendí en…

Todo lo que realmente necesito saber lo aprendí en el parvulario
Esta semana pasada estuve en la fnac y se me ocurrió preguntar de nuevo por este libro de Robert Fulghum. Hace tiempo que estaba descatalogado, pues hace 20 años que se editó por primera vez en USA, pero para mi sorpresa han vuelto a editarlo. Varios años atrás lo encontré entre una pila de libros de saldo, ni siquiera era una edición normal sino una pre-publicación. Estaba muy barato y lo compré por curiosidad. Fue una de esas agradables sorpresas que te llevas sin esperarlo. Son narraciones cortas de hechos cotidianos pero con un sentido del humor muy entrañable. Hubo una segunda parte titulada “Cuando me acosté ya estaba ardiendo” pero no la he conseguido, espero que ahora “Ediciones Temas de Hoy” se decida a sacarla también.
En esta edición le han cambiado un poco el título por “Las cosas importantes las aprendí en el parvulario”, el original es “All I Really Need to Know I Learned in Kindergarten“. Parece ser que la nueva versión ha sido ampliada y se ha mejorado la traducción.