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Los primos del bicho bolita

La primera vez que vi, hace ya tiempo, una foto de un isópodo marino gigante me impactó. Es como un bicho bolita pero a lo bestia. Recuerdo cuando era pequeño, en unos jardines cercanos a mi casa, me gustaba molestarlos para ver como se enrollaban, supongo que a ciertas edades es lo que hacía cualquiera que los viese. Por eso cuando vi que tenían un pariente marino pero hiper-hormonado con clambuterol supuso todo un hallazgo, imagina si encontraras una libélula gigante (se extinguieron) o una hormiga del tamaño de un caniche, pues algo así sentí.

Imagen: Su primo y más conocido, el bicho bolita.

Siempre me he considerado afortunado por ser de los que se entusiasman con casi todo lo que nos rodea así que he decidido recopilar aquí algunas fotos que se pueden encontrar por la red y un poquito de resumen de la wikipedia (no está en castellano) y otras fuentes.

El Bathynomus giganteus es una de las aproximadamente 9 especies de grandes isópodos. Son crustáceos emparentados con las gambas y los cangrejos y también con sus primos terrestres. Alcanzan un tamaño de unos 45 cm, pesan hasta 1.7 Kg y tienen ojos compuestos con unas 4000 facetas altamente reflectivas.

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Son solitarios y van “barriendo” el fondo marino para ver que pillan, pero se alimentan sobretodo de carroña: ballenas, peces y calamares muertos aunque pueden también ser depredadores activos de equinodermos lentos como pepinos de mar, esponjas, nematodos, etc, quizá incluso peces vivos. Suelen “atacar” las redes de pesca de arrastre y pueden pasar largos periodos sin comer (se sabe de hasta 8 semanas) debido a las dificultades para encontrar comida. Pero cuando la encuentran se ponen hasta las antenas llegando al punto de comprometer su capacidad locomotiva.

Las hembras adultas desarrollan una bolsa de cría o marsupio cuando están sexualmente activas. La bolsa, se forma solapando oostegitos o placas de cría desarrolladas desde el borde medio de los pereopodos (los segmentos que conforman el torax, creo). Los huevos fertilizados, que se cree que son los más grandes de todos los invertebrados marinos, son contenidos a salvo dentro del marsupio por un periodo desconocido. Los isopoditos chiquitines salen del marsupio como miniaturas de los adultos, pero sin el último par de pereopodos. La hembra puede perder los huevos si se pasa con la comida hasta el punto de hincharse literalmente.

Si visitas la página del zoo Fort worth de texas, verás que tienen unos en un acuario, con poca luz y con agua helada, para reproducir las condiciones en las que viven:

Puedes ver su clasificación en Tree of life web project

Otro familiar, el reemplaza-lenguas

Otro primo de la familia es el Cymothoa Exigua un parásito pequeño pero raro, raro, raro. Este bichito se aloja en la lengua de su huésped, normalmente una especie de pargo (el pargo rojo y alguno más), un pez muy apreciado por su sabor que se encuentra principalmente cerca de arrecifes de coral y zonas rocosas del Golfo de Mexico y California. Haz clic en la imagen de arriba y miralá a tamaño completo, vale la pena.

El parásito se cuela por las branquias del pez utilizando sus pinzas, se aferra con sus tres pares de patas anteriores y chupa la sangre de la arteria principal de la lengua. A medida que crece el parásito, la lengua del pez queda atrofiada por falta de sangre y entonces es el parasito el que reemplaza a la lengua con su propio cuerpo, aferrándose a los músculos del apendice que ha quedado de la misma. El pez es capaz de usar al parásito como si fuera su propia lengua (increíble eh!), con la característica de que ha de compartir su comida con este.

Por lo visto el pez no sufre ningún otro daño. Una vez ha reemplazado a la lengua, se alimenta de partículas de comida cada vez que come el pez. Es el único caso de un parásito que reemplace de forma funcional un órgano de su huésped.

Por supuesto, esto es aprovechado por muchos creacionistas como muestra de diseño inteligente. Yo lo único que digo es que si Dios se entretiene en cosas como esta, tiene un sentido del humor…digamos inexcrutable, vaya ganas de hacerle la puñeta al pececito.