Lo que creemos pero no podemos demostrar

“What we believe but cannot prove” es uno de esos libros que le gustan a John Brockman (a mí también) que recopila pequeños artículos de grandes científicos y pensadores del momento (250 páginas con 109 narradores en total !!!). Muchos de ellos están relacionados con la tercera cultura, puedes verlos en edge.org (fantástica web). En este caso, lanzaron la siguiente pregunta ¿Que crees que es cierto aunque no puedas demostrarlo?

El resultado es interesante. Soy asiduo a edge.org y suelen interesarme casi todos los libros que ahí se recomiendan, me decidí a comprarlo al leer en Amazon el primer capitulo de Sir Martin Rees en que dice creer que somos el único planeta con vida inteligente en el universo. Esa era una idea que me rondaba la cabeza después de leer “The singularity is near” de Ray Kurzweil, ya explicaré porqué. Sin embargo la mayoría de gente opina lo contrario. De hecho, hay que decir que hay unos cuantos capítulos, sobretodo al principio en que te aburres porque varios autores hablan de lo mismo “Creo que existe vida en otros planetas” o “Creo que existe vida inteligente en otros planetas”, pero bueno, se puede soportar. Otra cosa a destacar es el artículo de Chris Anderson, editor jefe del prestigioso WIRED Magazine en el que hace su defensa del Diseño inteligente. Si, puedes volver atrás y releerlo pero has visto bien, su escrito comienza “El movimiento del DISEÑO INTELIGENTE ha abierto mis ojos”, dice que sabemos muy poco y que tiene derecho a ser considerado al igual que la teoría de la evolución. Sin comentarios.

¿Estamos solos en el universo? ¿Se puede rebasar la velocidad de la luz?

¿A que venía lo de estar solos el universo y el libro de Ray Kurzweil?. En The singularity is near, Ray Kurzweil nos explica (entre otras cosas) lo que el prevé que ocurrirá cuando construyamos una inteligencia artificial equiparable a la nuestra. A partir de ese momento, en que sean las inteligencias artificiales las que se rediseñen a sí mismas, su capacidad aumentará de forma dramática, todos los avances científicos y tecnológicos quedaran en sus “manos”. Es un poco heavy para resumirlo en 4 lineas pero al final del final de todo, la inteligencia inundará la galaxia o incluso el cosmos a través de toda la materia. El legado de la humanidad será el verdadero conocimiento del cosmos de sí mismo pero ya no ligado a nuestra especie. ¿Pajas mentales? Bueno es un libro muy gordo(el de Kurzweil), con muchos datos, gráficas, referencias a trabajos científicos serios y muy bien documentado, lo cierto es que es de esos libros que te hacen desear la inmortalidad para ver todo lo que está por llegar, sea lo que sea.

Pero volviendo al tema ¿Que tiene que ocurrir para que esa inteligencia se expanda a todo el cosmos? La respuesta es que pueda superarse o “sortearse” la barrera de la velocidad de la luz. Tanto en “The singularity” como en “What we believe but cannot prove” Ray argumenta sobre la posibilidad de que eso ocurra. Se basa en los trabajos de Steve Lamoreaux y Justin Torgerson, en NewScientist puedes ver un artículo publicado en 2004 sobre el tema. No soy físico y aunque lo fuera es difícil argumentar en contra. La reflexión es: si ello es posible, y hubiese habido en cualquier lugar una inteligencia levemente superior, ya habríamos tenido conocimiento de ella, por tanto, o no es posible superar la velocidad de la luz, o ninguna raza inteligente ha sido capaz de construir una inteligencia superior a la nuestra. Como dijo Carl Sagan:

“A veces creo que hay vida en otros planetas, y a veces creo que no. En cualquiera de los dos casos la conclusión es asombrosa.”

Concretamente, tanto el capítulo de Martin Rees como el de Ray Kurzweil se pueden leer en inglés en la pagina de Amazon haciendo clic en la portada del libro.

Algunos capítulos más

Philip W. Anderson, nobel de Física en 1977 habla de la inutilidad de la teoría de cuerdas.

Maria Spiropulu, física experimental en el CERN, que defiende como nadie el escepticismo y el método científico, cree que serán capaces en el laboratorio de segmentar el espacio-tiempo de forma tan precisa que la gravedad será estudiada y comprendida en un entorno controlado y que la física de partículas gravitacionales será un campo reconocido. Cuando te paras a pensar en las implicaciones que tendría el control de la gravedad te parece tan increíble que salta ese pensamiento negativo de “demasiado bonito para ser verdad”.

Todd E. Feinberg, catedrático de neurología clínica y psiquiatría, cree que “la raza humana nunca llegará a decidir [¿admitir?] que un ordenador avanzado posee conciencia”.

Ian Wilmut, lider del equipo que en 1996 clonó a la oveja Dolly, cree que “es posible cambiar las células adultas de un fenotipo a otro”, esto implicaría que cualquier célula de un tejido podría ser transformada en una de otro distinto, por lo que no sería necesario (o eso deduzco yo) recurrir a las células madre.

En fin, hay personajes de todos los campos -no todos son científicos estrictos- que pueden aportarnos especulaciones y destellos de todos los grandes avances y nuevas concepciones del mundo que podrían llegar en las próximas décadas

¿Un libro para soñar?

Se me hace difícil recomendar libros porque yo soy un tipo especial de lector. Me puedo pasar horas (bueno no tanto) con un artículo de 2 páginas ensoñando acerca de todas las maravillosas posibilidades que se derivan de las ideas expresadas, mientras quizá otra persona se aburriría. En cualquier caso, tanto si eres de los que se recrean en fantasías sobre el futuro como si te quedas con lo que lees, es un libro ameno ya que puedes leer al ritmo que desees y en el orden que te apetezca seleccionando las ideas que te vayan pareciendo más interesantes. Como puedes suponer el libro está en inglés y no está traducido, aquí es donde nos queda lamentarnos por no haber aprovechado mejor las clases de idiomas, pero para los que su nivel se lo permita es una buena adquisición.

4 comentarios en “Lo que creemos pero no podemos demostrar”

  1. ¿Construir una inteligencia artificial comparable a la nuestra que acabe expandiéndose por el Universo?
    Ante preguntas así casi siempre acabo preguntándome por el sentido de la vida humana.
    ¿Qué aliciente podría encontrarle una inteligencia artificial a la “vida”?

  2. Pues probablemente ninguno, estoy de acuerdo. Son las emociones las que nos impulsan a hacer cosas y las que nos ayudan a tomar decisiones. La lógica pura por sí sola tiene poco sentido más allá de resolver problemas. Además, después de obtener el hardware con la potencia necesaria hará falta un programa que emule las funciones de nuestro cerebro. Y si realmente queremos (que no está claro) que tenga voluntad propia tan sólo hay que implantarle un centro de castigo/recompensa. Si crees que tenemos alma y que hay algo divino en nosotros imposible de replicar la cuestión es peliaguda pero si nosotros mismos no somos más que máquinas biológicas producto de una selección natural ciega, no hay límite a lo que podamos hacer en el futuro mediante ingeniería genética y nanotecnología. Además no seremos nosotros los que hagamos los mayores avances, una vez exista una IA equiparable a 1 humano pero con una capacidad de almacenamiento virtualmente infinita y una capacidad de manejar al mismo tiempo miles de conceptos de distintas áreas científicas, el avance de las ciencias dejará de estar en nuestras manos. Todo esto si no nos cargamos antes el planeta.

  3. “la raza humana nunca llegará a decidir [¿admitir?] que un ordenador avanzado posee conciencia”

    Es una afirmacion que encuentro sumamente sorprendente, aunque me temo que su mismo enunciado puede restringir mucho su interpretacion, pero se me antoja que el transfondo del aserto es la probada tendencia humana a racionalizar los actos, creencias y sentimientos antes que a someter estos al escrutinio de la razon.

    Pero da igual, si surge el llamemosle ordenador autoconsciente y ademas se independiza del control y designio humano, en el caso de que a tal computador le pueda llegar a interesar, ya se encargará el mismo de demostrar su autoconsciencia o incluso lo muy limitada de la nuestra en comparacion con la suya cuyas digamos conexiones sinapticas fluyen a la velocidad de la luz y su capacidad asociativa trabaja sobre la base de una memoria insondable.

    Una genial aproximacion a como seria la relacion del humano con la “maquina” autoconsciente la proporciona el relato de Stanislaw Lem titulado Golem XIV.

  4. Nota Bene: lo de X comentarios hasta ahora, me ha parecido muy simpatico, pues creo que una vez se ha abierto la posibilidad de hacer comentarios no se ve razon para cerrarla, salvo quizas el que algun determinado hilo se haya convertido en un pandemomium y/o fuente de problemas, como pudiera ser la pesada carga de velar por que no se cuele spam, trolleos inutiles y manifestaciones que pueden generar correspondabilidad para el mantenedor del blog si no las elimina o ataja con cierta diligencia.

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